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I Pregón Taurino Villa de Lucena

Fecha: 31-03-2019
Titulo: I Pregón Taurino Villa de Lucena

El pasado 28 de marzo, en el transcurso de la presentación del festival a beneficio de la Real Archicofradía María Santísima Araceli de Lucena, tuvo lugar el I Pregón Taurino Villa de Lucena, pronunciado por Lourdes Parra Espada. Lourdes, maestra lucentina y aficionada desde la cuna, desgranó con sus palabras el sentimiento taurino que corre por sus venas, transmitido por su abuelo, gran aficionado de la localidad, y repasó, con gran capacidad de sintésis y claridad, la historia taurina de Lucena, poniendo en valor el mérito del grupo de valientes que hace unos años emprendió la aventura de dar forma a lo que hoy es una realidad, ni más ni menos que una de las plazas de toros más bonitas de Andalucía, el Coso de Los Donceles. Reproducimos a continuación el texto íntegro de su pregón:

Afición taurina, ¡qué bonito nombre para expresar ese sentimiento nuestro! Ese que si lo quisiéramos definir como viene en el diccionario diríamos que es “la inclinación o gusto por algo”, en este caso por la tauromaquia; pero  no creo que la podamos dejar solo en eso.

Los que de verdad la sentimos, los que de verdad vivimos esa pasión por esta fiesta, sabemos que esta afición es mucho más.

Es gozar viendo al toro en el campo, es enamorarse del cartel de una corrida de toros que queremos presenciar, aunque eso conlleve tener que hacer algunos kilómetros.

Es deleitarse con una verónica, un muletazo, un pase de pecho o un natural de esos que quedan para siempre grabados en nuestra memoria.

Es quedarse prendado de un par de banderillas bien puesto o del caballo torero de un rejoneador.

Es disfrutar en un tendido, de la sombra, del sol, viendo un traje de luces, un capote, una muleta o una montera.

Es esbozar una sonrisa cuando al salir de una plaza de toros, ves a un niño dando pases al aire, imitando lo que su torero acaba de hacer en el ruedo.

Es esperar una tarde de triunfo a un torero que saldrá a hombros por la puerta grande entre el clamor de público.

Es aquello que no se sabe explicar, pero que cuando va llegando marzo, esas mariposillas de estómago se encargan de recordárnoslo.

Es eso que cada uno de nosotros, aun viviéndolo de forma diferente, lo disfrutamos juntos.

Aquello que no entiende ni de lugar, ni de tiempo, ni de ideologías ni religión, solo de ese vello que se eriza al escuchar las primeras notas de un pasodoble.

Lucena, ¿y tú? ¿Eres taurina? ¿Tienes tú también ese sentir?

 

Yo me atrevería a decir que sí  y no desde hace poco tiempo.

Se dice que la afición se lleva en la sangre. Eso es algo que puedo corroborar.

Lucena, yo hoy estoy aquí hablándote de toros porque esa afición taurina corre por mis venas, la de mi abuelo Antonio Espada, gran aficionado que luchó toda su vida por defender la tauromaquia y porque tú no perdieras tu esencia taurina. Y esa bonita herencia me dejó.

Por eso, porque es algo que se hereda, estoy segura que tú, siendo hija de Córdoba, ciudad de Manolete, Guerrita, Machaquito, Lagartijo o El Cordobés; ciudad de grandes Califas, no podías dejar ser taurina.

Ya empezaste a sentir el toreo en la Edad Media, cuando en tu paseo del Coso, junto al Castillo del Moral, se empezaron a celebrar corridas de toros.

Pero tu primera plaza la viste nacer a principios del siglo XX. Una singular placita de forma poligonal en la que se vivieron grandes tardes de toros con las primeras figuras de la época.

En uno de los pasillos de esta plaza se podía observar una placa que homenajeaba al matador de toros más importante que ha tenido Lucena: Francisco López Parejo “Parejito”, un diestro de toreo fino y de empaque que perdió su vida como consecuencia de una cornada que recibió en el vientre cuando toreaba en la plaza de toros de Jaén.

Hubo otros nombres de lucentinos reseñables como el matador Alfonso Casado o los novilleros “El Chivo”, Rafael Alcántara y Porcel Moreno.

Sus festejos empezaron a decaer con el paso de los años, pero tu plaza seguía en pie, lo que hacía que aunque con menos corridas de toros, tu afición, Lucena, siguiera viva.

Seguía viva en aquellos chiquillos que se acercaban cada tarde a jugar al toro, aquellos niños que seguían soñado con el toreo en tu albero. En aquellos hombres y mujeres que solo con verla en pie sentían viva su afición.

Pero todo se vino abajo cuando esa plaza tuya desapareció.

Sé de buena tinta que se derramaron muchas lágrimas viendo como  sus muros caían.

Durante ese tiempo sin plaza de toros, parecía que ibas perdiendo la afición, que ese lado taurino tuyo estaba muerto, pero comprobaste Lucena, que no fue así.

Mientras tanto, un grupo de buenos aficionados lucharon unidos para que volvieras a tener tu plaza de toros y lo consiguieron, ¡vaya si lo consiguieron!

Nunca olvidaré la emoción que sentí cuando Don Luis Beato, amigo íntimo de mi abuelo, con esa mezcla entre nostalgia y tristeza al pensar que él no estaba ya con nosotros para poder disfrutar de un momento así; me invitó a que yo, como nieta suya y sabiendo la ilusión que tenía con esta nueva plaza, pudiera participar en la colocación de su primera piedra, un día inolvidable, sin duda alguna.

¡Y vaya nombre bonito con el que se la bautizó! “Coso de los Donceles”. Un nombre elegante, un nombre bello. Como la belleza de esta coqueta plaza, llena de sabor andaluz.

Desde que se inaugurara en 2006, momentos preciosos se han vivido en ella, como los del día de la inauguración, colgándose el cartel de “No hay Billetes” y saliendo a hombros Finito de Córdoba junto a “El Cordobés” por esa  puerta grande, o “Puerta de Córdoba” como nosotros la conocemos.

O las tardes del indulto de Finito en el primer aniversario de la inauguración; o la de Padilla cuando se cumplían diez años de ese acontecimiento.

Durante ese periodo también hay que destacar tu Escuela Taurina, aquella por la que algunos aficionados han luchado tanto, ¿verdad Cristóbal?

Pues ahí sigue, viva también, Lucena.

En ella estás siendo maestra de niños que siguen soñando con el toreo, disfrutando al ver como dan los primeros pases a su ilusión y, lo mejor: sigues creando afición.

Y es que, aunque en los últimos años ha habido momentos de altibajos en la plaza y no se han podido celebrar todos los festejos que nos hubieran gustado, la afición que sigues demostrando que tienes, Lucena, no ha dejado que esos momentos ganen la batalla, ni que te volvieras a quedar como en esos años en que dejaste de disfrutar de “la fiesta más culta del mundo” como la denominara el gran Federico García Lorca.

Por eso, este año el destino ha querido

que por tu Coso de los Donceles

se haya vuelto a apostar.

 

El primer día del mes de mayo

sus tendidos se volverán a llenar.

 

Sonarán los clarines,

la puerta de cuadrillas se abrirá

y al comienzo del paseíllo,

la Virgen de Araceli en un capote de paseo se liará

y, para que todo salga bien, Ella velará.

 

¡Qué se abra la Puerta Grande, Lucena,

que por luchar y por mantener esa afición,

hoy eres tú la que mereces salir a hombros, TORERA!

 

                                                                                 Lourdes Parra Espada

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